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Indignados

 EULOGIO CARRETERO BORDALLO

 ¡INDIGNADOS!

 

Con una deuda de 340.000 millones de euros, incluso los bebés recién nacidos deben 30.000 euros cada uno.

                                    (El País, artículo sobre la deuda griega, 26 06 11)

 

Los Herederos del Porvenir. No sé si estaremos bien concebidos, si nos quede un ajuste o unos lustros para que nuestra regeneración sea posible. Considero que tener hijos en estos tiempos que padecemos, de superpoblación, de explotación infantil en países subdesarrollados y de crisis mundial en todos los aspectos no deja de ser un atrevimiento y un desatino. Aunque el hecho o la acción de procrear siempre tuvieron algo de irracional y de ilusionismo, siempre tuvo esa parte sobrehumana o sobrenatural de inconsciencia, de atrevimiento y de generosidad por la vida… Se debería dejar campo libre a las superpotencias, al capitalismo cínico, a los poderosos, que campen a sus anchas y esparzan sus dominios por el amplio y extenso; a ellos que entienden, que se repartan las ganancias y los poderes, los bienes y las haciendas terrenales como dispongan, como buenamente quieran o como lo vienen haciendo, en una palabra, que para eso son ellos quienes mandan. Los demás estamos aquí, de sobremesa, de convidados de piedra, porque nos han dejado asistir ni más ni menos, para servirles, para reverenciarles y aplaudirles, que no les falte de nada.

Sólo ellos tienen la justificación, el privilegio y la divina potestad para poder hacerlo, ¡poder procrear! y seguir con la continuación y el futuro de la especie: Sólo se podrían tener hijos si se les tiene el porvenir asegurado; un mundo en el que ampararse y en el que poder defenderse como persona. Es una norma que todo ser humano debería plantearse y tener en cuenta, si no, como digo, no dejaría de ser una inconsciencia y un atrevimiento; un experimento y una aventura de la que no se suele salir muy conforme o bien aventurado. ¡Ellos lo saben, nosotros también!, por eso amasan grandes fortunas, para su súper-vivencia, para su descendencia; apoderándose de los derechos y sufragios de los más débiles y sometiéndolos a su dominio. ¡Es inútil la lucha, tenemos la batalla perdida!

Los demás, aceptémoslo o entendámoslo, somos los vencidos, los timados, los desheredados, los proscritos… Nos vamos quedando sin participación, nos van dejando sin recursos, reducidos, sin armas y sin futuro; lo justo para seguir respirando, lo justo para seguir sirviéndoles. Sería, como digo, una incoherencia, querer participar sin posibilidades tenemos la batalla perdida. El mundo obrero, el mundo del proletariado, hoy por hoy es un mundo desvalido y resignado, un mundo sin porvenir. ¡El futuro es de ellos!, de los corruptos, de los mafiosos, de los favorecidos y privilegiados, de los que hacen las leyes para su resguardo, de las grandes fortunas y de las superpotencias: del capitalismo cínico consentido y de su descendencia. ¡Ellos lo saben, nosotros también!

El futuro que nos depara, el futuro que les va quedando a esta porción de sociedad, a esta población de vencidos/postrados, de desarmados que no se dan por vencidos, ¡siguen procreando!, es un futuro poco alentador, un futuro un poco aventurado e incierto, un futuro sin esperanza, un futuro de miseria… Esta es la realidad hoy, en nuestro siglo XXI y en nuestra sociedad moderna, queramos verla o no; esta es la selección divina y la consagración de la futura especie sobre la tierra. ¡Sálvese quien pueda! Una retirada a tiempo supone una victoria.

Karl Marx manifestaba que, para poder oprimir a una clase es menester asegurarle, por lo menos, las condiciones indispensables de vida, pues de otro modo se extinguiría, y con ella su sometimiento. He ahí una prueba palmaria de la incapacidad del capitalismo para seguir gobernando la sociedad e imponiendo a ésta por norma las condiciones de su vida como clase. Es incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar su existencia y se ve forzada a dejarlos llegar a una situación de desamparo. La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio del capitalismo; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad.

Alguien decía desde algún escaño o desde algún pulpito de iglesia, que, mientras no se erradicase el hambre en el mundo y la persona no tuviese las condiciones dignas para poder realizarse no habría lugar para la descendencia, seguir procreando e incrementando la desigualdad y el desamparo sería una ingratitud y una incoherencia por parte de todos: Casi 10 millones de seres humanos, niños y adultos, mueren anualmente a consecuencia del hambre, y en torno a los 1.000 millones de hambrientos hacen de esta ¡INDIGNACIÓN! un problema humanitario y un manifiesto de primera consideración.

¡Cuesta encontrar a un griego que no vea una mano oculta detrás de la catástrofe, y aún más a optimistas que crean en el milagro de la recuperación! El futuro es hoy: 1.200 millones en el mundo no tienen acceso al agua potable, y 1.800 millones no tienen acceso a la electricidad. ¿En qué Paraísos Fiscales Guarda su Botín el Capital? ¿Para Quién, para Cuándo…? El Futuro Sigue Siendo Hoy. Otro Racionalismo es Posible. Mi Bienvenida al Papa: ¡Paz, Amor y Anticonceptivos! ¡Un Mundo Mejor es Posible!

 

                                               (Publicado en Lanza, 13 de agosto, 2011)