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La osadía…

Anónimo

Como la osadía es atrevida yo haré uso de ella

Como hijo de un hombre que trabajó muchísimo por su pueblo, me atrevo a tratar de escribir algo de su vida, para que los que fueron sus vecinos, amigos y paisanos, al menos mientras leen estas breves notas, lo recuerden y no caiga en el olvido.
Hace tan solo unos meses cumplió 90 años, de los cuales trabajó al menos 80 (toda una vida), vida que dedico a trabajar principalmente en el campo, pero que cuando terminaba tenía otros menesteres.
Es un hombre que aun ahora con Alzheimer en su cabeza, va al campo a sembrar, a la era, todos los días, se acuerda de la Semana Santa, de la Virgen de Zuqueca, de su Santa Cruz, del Cristo, de las fiestas, de su Granátula querida…
Me atrevo a decir (aunque puedo estar equivocado y seguramente lo estaré, porque puede más el amor de hijo que la lógica) que jamás tuvo ningún enemigo, que no le negó nada a nadie, tenía amistad hasta con las piedras, “de todo lo que se movía”.
Saludaba a todo bicho viviente, todos lo conocían, se paraba hablar hasta con los desconocidos. (Le gustaba la tertulia sobre todo).
Dice un refrán castellano que “Es de buen nacido ser agradecido”. Por ello, allá donde fue, llevo a Granátula en el corazón y trató de que fuera conocida por todo el mundo.
Que aunque pobre, fue tan honrado como el primero.
Por sus conocimientos en matemáticas y su espíritu de servicio hacia los demás, fue tesorero secretario dé la Santa Cruz, contable secretario del Pósito, cajero del Ayuntamiento, miembro del APA del colegio Hermano Garate, estos servicios eran desarrollados después de sus quehaceres en el campo, aun así él siempre estaba cuando un convecino lo necesitaba.
Pero este hombre como todo hijo de vecino tenía el vicio de comer todos los días y salvo de su trabajo en el campo, no cobraba de nada más, ya que todo lo mencionado anteriormente lo hacía totalmente gratis, ósea, no cobraba de ninguna de las faenas anteriormente citadas. (Pero gracias que detrás de cada hombre bueno siempre hay una mujer que lo apoya, mi madre, que será otro capítulo, pudo desarrollar todo lo mencionado y jamás le reprochó nada). El era feliz trabajando para sus convecinos.
En los años 70 cuando una serie de circunstancias desfavorables para su casa, hizo que la cosa no le fuera nada bien en su querido pueblo, por lo cual emigra hacia tierras valencianas.
Me consta que fue un gran palo para él tener que empezar en unas tierras no conocidas, con otros ambientes, sin conocer a nadie, fue duro. Al final tuvo suerte y se coloco muy bien, continuando con el servicio a los demás, siendo guarda rural, integrándose en esta sociedad Valenciana aprendiendo incluso su idioma, como un valenciano más, y tal como en su pueblo actúo en esta tierra integrándose como si de aquí fuera, eso sí, sin olvidarse jamás de su Granátula natal, ya que siempre que podía volvía a su pueblo, aún ahora, a pesar de no conocer al interlocutor, le preguntas de dónde eres, a lo que responde al momento, “de Granátula de Calatrava provincia de Ciudad Real”. Siempre que tenía unos días de vacaciones cogía el tren y se iba hacia su pueblo.
Un día que fue de vacaciones, se presentó un alcalde ya democrático en su casa pidiéndole autorización para poder perforar un pozo en unos terrenos de su propiedad y así poder suministrar agua potable al pueblo, pues él no dudó en dar el sí, sin pedir nada a cambio, cosa que hizo que la autoridad entre bromas le prometiera “si continuo gobernando te prometo una calle con tu nombre”. El pozo se hizo pero el nombre de la calle que yo sepa no ha llegado, y me da que no llegara jamás. ¿Será porque el alcalde no repitió? ¿O que gran parte de los vecinos del pueblo ya no se acuerden de él? Ya que el tiempo todo lo olvida y el roce hace el cariño, como en los últimos años su presencia en su pueblo no ha sido muy frecuente por desgracia, a consecuencia la enfermedad que padece.
El jamás tuvo un reproche hacia nadie. Yo como su hijo, siempre lo tengo como ejemplo y me siento en la obligación de recordarlo para que no caiga en el cajón del olvido del pueblo, por el que con tanto entusiasmo trabajó y por el que lleva en su corazón.
No se trata de ninguna adivinanza ya que espero que con la lectura sea suficiente para recordarlo, quien lo conoció tiene suficientes datos.
Un abrazo a Granátula.