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Cementerio de Granátula. Descanse en paz.

Santiago Bernabéu, Fernando Zóbel, Antonio Saura, Pepe y María Isbert tienen en común que reposan en cementerios de Castilla-La Mancha, en los de Almansa, Cuenca y Tarazona de la Mancha respectivamente.

Con motivo de la festividad de Todos los Santos, el ir y venir es constante en la mayoría de cementerios, pero en algunos camposantos también es frecuente este peregrinar el resto del año, bien por sus ilustres moradores, bien por otros motivos como sucede con el cementerio de Granátula de Calatrava, inmortalizado por Almodóvar en “Volver”.

El cementerio de Almansa (Albacete) acoge los restos mortales del que fuera durante muchos años presidente del Real Madrid y que da nombre a su estadio, Santiago Bernabéu (Almansa, 1895 – Madrid, 1978).

Lugar de peregrinaje de muchos madridistas, la Peña de Almansa suele organizar actos de homenaje a Bernabéu coincidiendo con el aniversario de su muerte, el 2 de junio.

Desde hace décadas, ese día depositan flores en la tumba de Santiago Bernabéu, por supuesto de color blanco en honor al club merengue, y recuerdan a la persona que marcó la historia del club blanco.

El propio presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha participado en más de una ocasión en este homenaje de la Peña Madridista de Almansa.

Sin dejar la provincia de Albacete, el cementerio de Tarazona de la Mancha es conocido porque en él descansan los restos del genial actor Pepe Isbert y también, desde el pasado 27 de abril, los de su hija María.

María Isbert se sentía “natural de corazón” de Tarazona, en cuyo cementerio se encuentra el panteón familiar, en el que la propia actriz pidió que pusieran como epitafio: “por fin descanso”.

Tony Isbert, hijo de la actriz, explicaba el mismo día del entierro de su madre que ella misma había pedido este epitafio ya que después de siete hijos y más de 250 películas en su haber “ya reposa en paz en su querida localidad de Tarazona de la Mancha, a la que mamá estaba muy unida”.

Cambiando de provincia, en el pequeño cementerio de San Isidro de Cuenca descansan los restos de dos de los mejores artistas del siglo XX, Fernando Zóbel y Antonio Saura, que descansan junto a los canónigos de la catedral, en un enclave con las mejores vistas de la ciudad.

Este “cementerio de artistas”, como lo denomina el secretario de la Hermandad de San Isidro, Florián Belinchón, está ubicado en un cerro a un kilómetro del barrio del Castillo, muy cerca del casco antiguo de Cuenca, declarado Patrimonio de la Humanidad, y cuenta con una de las mejores vistas a la hoz del río Júcar.

Antonio Saura (Huesca, 1930 – Cuenca, 1998) descansa junto a dos de sus hijas, Elena (1962-1983) y Ana (1959-1990), tras una lápida de mármol blanco algo desgastada, a unos metros de la entrada del camposanto.

En el mismo recinto, tras una puerta de hierro, se descubren en un pequeño jardín tres tumbas arropadas por almendros, cerezos, cipreses, olivos y yuca.

En ellas descansan, por este orden, el poeta Federico Muelas (Cuenca, 1910 – Madrid, 1974), el artista Fernando Zóbel (Manila, 1924 – Roma, 1984) y el escultor e imaginero Luis Marco Pérez Pérez (Fuentelespino de Moya (Cuenca), 1896 – Madrid, 1983).

El motivo para visitar el cementerio de Granátula de Calatrava (Ciudad Real), a 11 kilómetros de Almagro, está vinculado con el cine y con el director manchego Pedro Almódovar, que allí inició el rodaje de “Volver” en el año 2005.

Desde entonces, este cementerio ha quedado inmortalizado en una de las películas más significativas de Almodóvar e incluso está incluido en una ruta turística que invita a conocer los lugares de La Mancha vinculados al cineasta.

La escena inicial de “Volver” muestra a un grupo de mujeres enlutadas limpiando las lápidas del camposanto en un soleado día de viento, que bien podría ser cualquier jornada previa a Los Santos en cientos de cementerios españoles.

Las actrices Penélope Cruz, Lola Dueñas y Blanca Portillo aparecen en “Volver” limpiando las tumbas de sus seres queridos, siguiendo las costumbres manchegas de “acicalar” las tumbas de los difuntos antes de la llegada de esta fecha tan señalada de Todos los Santos.

El propio Almodóvar reconoció que quiso rendir un homenaje a la herencia que recibió de su madre, en el que estaba muy presente el respeto a los ritos sociales, religiosos, familiares y vecinales de La Mancha.

Artículo de EFE, publicado por ABC el 30 de octubre de 2011.