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Molino de Agua

Fuera de los yacimientos arqueológicos, y ya en una época más reciente, nos encontramos con un nuevo tipo de molino que no precisa la utilización de la fuerza animal. Nos encontramos ante el

Molino de AGUA. Las primeras referencias de la sustitución de la fuerza humana o animal por la fuerza hidráulica, como fuente de energía para el funcionamiento del molino, la encontramos escrita por Antipates de Salónica, que en el año 84 a. C. ya nos habla de un molino de agua de rueda horizontal. Vitrubio, en el año 25 a. C. en su libro X, descubre la existencia de la rueda vertical movida por agua y aplicada a la molturación del grano (aceña). Posteriormente los árabes lo perfeccionan e introducen un nuevo elemento el Arubah, parte importante en el molino de cubo (en este caso la rueda que mueve el eje es horizontal).

A Granátula, sin dudar por la influencia de los “ingenieros del agua” – los árabes – llegan estos molinos. Era muy fácil de deducir que sí teníamos río ¿por qué no se iban a aprovechar sus aguas?. Y así fue. En la Vega del Jabalón quedaron sepultados para siempre tres sofisticados molinos, que por orden de la corriente fluvial recibieron los nombres de Molino Moro, Molino de Calatrava (fotografía de la derecha) y Molino de Columba.

El molino de agua es un molino rudimentario que se venía utilizando desde las primeras épocas del cultivo, consistía en dos grandes piedras planas y circulares con orificio central por donde pasaba un eje, su funcionamiento es tan interesante como primitivo. El agua se elevaba por una construcción de piedra o mampostería y aprovechando el desnivel del terreno abastece a una alberca alrededor de tres metros de profundidad que empujada por el agua del canal ejercía una gran presión.

Una vez lleno este depósito se abría el saetín o saetilla desde la sala de la molienda y con la presión y potencia del chorro, se movían y giraban violentamente las palas o cucharas del rodezno, y la piedra volandera, unida a él por la maza, en su rozamiento con la fina, molturaba el grano que caía por la tolva, convirtiéndolo en harina.

El esquema de un molino de agua es el siguiente:

Canal, también llamado Caz que era la presa que tomaba las aguas canalizadas del río y las vertía en el cubo o alberca como puede verse en la imagen. El cubo o la alberca estaba construido en piedra o en mampostería. En él se almacenaba el agua y mediante una compuerta se controlaba su salida hacia el rodezno. El conducto que conducía el agua hasta éste se denomina Saetín, y termina en una válvula (botana) que era accionada desde dentro del molino y que regulaba el caudal.

Rodezno o Rodendo: Aspas horizontales a la corriente y al molino. Está emplazado físicamente debajo del molino en el cárcavo (cueva excavada en la parte inferior). Cuando el agua pasa desde el canal empuja las cucharas o palas del interior del rodezno moviendo el eje que transmite el giro a la piedra corredera. El rodezno se apoya en una viga inferior, el sopuente. La altura del sopuente era regulable mediante el levador, que se accionaba desde dentro del molino, permitiendo su engrane o no con la piedra molturadora.

A través de un eje o acial transmitían un movimiento de giro a la muela superior. El acial se ajustaba en su parte superior al orificio central de una pletina de hierro que, a su vez, estaba incrustada en la muela superior; el movimiento de rotación del eje se transmitía a la muela a través de dicha pletina (maza o espada).

La muela inferior estaba anclada en una estructura fija, por encima del rodezno. A dicha base se sujetaba un sistema para regular la altura de la muela superior respecto de la inferior, con el fin de obtener la harina mas o menos fina.

El grano, depositado en la tolva se vertía a un canal que gracias a la vibración hacía caer de forma continua y pausada el grano al círculo central de la muela superior. La separación entre las dos muelas era mayor en la parte central, por donde iba entrando el grano, e iba disminuyendo hacia el exterior, por donde salía la harina. Entorno a las muelas existía un delantal de madera (el harnero) que impedía que la harina se derramase. Esta se vertía por un canal hacia una pileta donde se recogía para su posterior envasado en sacos y transporte. Toda la estructura de madera, desde la tolva de entrada del grano hasta el canal de salida de la harina, se sometía a un movimiento vibratorio, que ayudaba a la entrada del grano y a verter la harina al harnero.

Las estrías de la muela superior se desgastaban por el uso y se tenían que cincelar periódicamente. Para mover y voltear la muela se contaba con el dispositivo llamado cabria. Sobre la estructura en la que descansaban las muelas se levantaba una percha en ángulo, reforzado con un cartabón. Al final del brazo de la percha se colgaba unas pinzas de hierro que se cogían a los orificios esculpidos en los laterales de la muela. Con el peso, las pinzas se cerraban sobre la muela. La muela era izada y volteada para proceder a su reparación.

Por último y antes de proceder a su envasado la harina era preparada eliminando posibles impurezas y granos no machacados adecuadamente. Esta operación denominada criba se efectuaba en el cedazo que consta de un rodillo con palas giratorio (semejante al que actualmente llevan las modernas segadoras), cerniendo la harina molturada.

Y cómo no podía ser de otra forma el agua era devuelta a la naturaleza pudiendo ser reutilizada otra vez en otro molino corriente abajo.

Imágenes del molino Calatrava.